MICHAEL JACKSON VS. VICENTE FERRER: LA HISTORIA SE REPITE (LADY DI Y TERESA DE CALCUTA)
Sin duda, la noticia más sonada de estos días es la muerte de Michael Jackson. Ni hablaré de su carrera ni haré alusiones a su vida privada, ya lo está haciendo todo el mundo dentro y fuera de los medios. Eso sí, yo no creo que nunca abusara de ningún niño, creo que este pobre tipo (que seguro que sufrió mucho y fue un infeliz toda su vida) era casi asexual. Cuando conozco a gente siempre me pregunto sobre su vida sexual, sobre cuánto de sexual es, la importancia o el lugar que le dan al sexo en su vida. Desde luego, todo el mundo no es igual. Eso sí, defiendo la teoría natural de que los individuos con mejor genética (sobre todo los varones) son sexualmente más activos, pues son buenos ejemplares y la naturaleza quiere que procreen a toda costa. Basándome en esto, Michael Jackson era físicamente algo anormal y extremadamente modificado, dudo mucho que la naturaleza quisiera que tuviera muchos descendientes. Además, no tenía pinta de ser mala gente. Y el par de acusaciones que tuvo por abuso a menores, qué curioso, ambos se arreglaron con una buena cifra económica. Joder, si alguien abusara de mi hijo no podría comprarme con todo el oro del mundo, querría que fuera a la cárcel y se lo follaran vivo dentro. Y qué coño, ¿para qué dejas a tu hijo durmiendo en casa de un adulto? ¿No será que buscas cazar una oportunidad? Sinceramente, no creo que fuese un pervertido, sólo un niño en cuerpo de hombre o lo que fuera el pobre.
Bueno, fuera de esta disertación absurda, a lo que voy. Que es verdad que es una pena, que muere joven (bueno, cincuenta años tampoco son veinte), que será un mito… Pero parece mentira que hace sólo una semana muriese Vicente Ferrer y a penas se le diera bombo. Bueno, en el mundo occidental, ese en el que vivimos y que nos hace creernos ombligo del mundo desde que nacemos, durante nuestra educación (estudiamos “Historia Universal” pero nos centramos casi al cien por cien en la occidental), ese para el que trabajamos y en el único que estamos dispuestos a crecer como personas -que las otras culturas se adapten-. En la India millones de personas le dieron un último adios, y no en vano. Seguro que muchos de ustedes ni saben de quién les hablo. Vicente Ferrer era un cura español (creo) que se fue a la India y allí dejó los hábitos y se dedicó a ayudar a la casta de los Intocables (la sociedad hindú se divide en castas, creo que tres y abajo del todo los intocables. Es casi imposible cambiar de casta, no es cuestión ni de dinero ni de matrimonio, y la casta de los intocables representa lo “peor”, es literalmente ignorada por el resto de grupos, tratada peor que la basura, carente totalmente de derechos, comodidades…).
Y luego hacen papas y obispos a esos putos curas barrigones, ebrios y puteros, fascistas, retrógrados… Este señor dejó los hábitos y con ellos la hipocresía. Se casó, formó una familia y se dedicó a abrir escuelas, centros para mujeres (imaginen la descripción que les dí de la casta de los intocabes y, encima, siendo mujer), y muchísimos otros proyectos para dar una vida digna a toda esta gente y, sobre todo, enseñarles que lo merecen, que no son peor que nadie. Además, tenía una fundación para apadrinar niños “intocables” hasta que cumplieran la mayoría de edad. Mis padres adoptaron a dos o tres de estos niños y recuerdo recibir sus cartas, dibujos, fotos… era genial.
Éste si es un hombre de Dios.
Exactamente lo mismo pasó hace no sé si diez años. Un día amanecí con la muerte de la Madre Teresa de Calcuta. Una señora que comenzó a recoger a todos los enfermos que se encontraba en la calle, a meterlos en su casa, alimentarlos, lavarlos y cuidarlos… Y de ahí en más. Pero qué triste, un par de semanas después murió la insulsa, inútil y analfabeta Lady Di y el mundo lloró a una, casi tanto como a Michael (dios, no pueden imaginar lo que me revienta ver a esos descerebrados en la tele llorando por alguien a quien ni conocían pero que idolatraban, ¿por qué? Ni puta idea). “Es que Lady Di era tan buena…”. Sí, una vez cada tres meses hacía un viaje a un país en vías de desarrollo, se hacía una foto con un par de niños en brazos, y luego a disfrutar el resto de la semana durmiendo en la suit del hotel más caro del país, haciendo las comidas más copiosas y disfrutando de todos los lujos en general.
Cuánta hipocresía.
Pero claro, vivimos en una sociedad en la que se busca adelgazar sin esfuerzo, ganar dinero sin trabajar, aprender inglés sin estudiar y, lo más importante, triunfar es salir en los medios, dar muchos escándalos y hacer mucho dinero vendiendo tu intimidad. Al final, todo es pura hipocresía, pura diarrea cagada por el culo más roto con tal de conseguir “éxito”. No vale de nada ser bueno, dedicar toda tu vida a los demás, dejar a un lado todas las comodidades que nos ofrece (y en gran parte nos obliga) nuestro estilo de vida… Lo importante es vender muchos discos.
Aunque, la verdad, no importa, tampoco creo que ni Vicente ni la Madre Teresa buscaran fama ni reconocimiento. Una persona que dedica su vida de esta manera a los demás ni siquiera creo que busque la benevolencia de Dios e ir al cielo, es demasiado sacrificio. Estas personas sienten lo que hacen y no necesitan que nadie les diga “bien hecho”, saben que lo está.
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